La Importancia De Profesionalizar El Oficio Del Brigadista Forestal

 

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Habiendo transcurrido algunos meses del megaincendio que afectó el sur de nuestro país y cuando las brasas ya se han extinguido por completo, no sería sensato volver a caer en los olvidos tan característicos, tanto a nivel público como privado. Muchas son las aristas que se pueden desprender de esta lamentable catástrofe, aunque poco es lo que al día de hoy se sabe de las lecciones aprendidas que se desprendieron de ésta.
Es por ello que resulta pertinente presentar algunos antecedentes relevantes en un aspecto muy puntual, cual es la importancia de profesionalizar el oficio del Brigadista Forestal.
Tanto Bomberos de Chile, como la CONAF, con su Programa Nacional de Prevención y Combate de Incendios Forestales, contemplan en sus funciones, la responsabilidad de combatir incendios en zonas urbanas y rurales. Las diferencias entre ambas entidades no debiesen ser muchas, pero las que existen, podrían ser determinantes a la hora de evaluar la efectividad de cada una.
Si bien el personal de Bomberos son voluntarios, estas son capacitados técnicamente por entidades que certifican sus conocimientos, lo que puedo asegurar basado en mi propia experiencia, al haber sido parte de una Compañía durante largos años, vivenciando el proceso continuo de aprendizaje al que se somete al voluntario, teniendo éste el deber de asistir a todas las capacitaciones que se le invite en el transcurso de un año.
Lo anterior marca una diferencia substancial con respecto a CONAF, dado que el Programa Nacional de Prevención y Combate de los Incendios Forestales, está compuesto también por personas voluntarias, las cuales entran al grupo de brigadistas por vocación o por necesidad, dado que éstos si reciben un pago mínimo. No obstante, este voluntario, al ser seleccionado como brigadista, recibe una charla de capacitación de 48 horas, no certificada por un organismo reconocido por el estado.
La CONAF, si bien está encargada de contener emergencias forestales, esta labor al no ser la única con la que debe cumplir, en ocasiones pasa a ser una función secundaria que adquiere protagonismo sólo en ciertas épocas del año, en la que se reclutan más de 1.000 brigadistas voluntarios.
El trabajo de la CONAF habla de una intervención a nivel macro, con respecto al cuidado y protección de los ecosistemas y el medio ambiente. Todo esto financiado por el estado que cada año le asigna miles de millones de pesos para ser distribuidos a nivel nacional. Pese a ello, no se logra financiar todo lo que requiere esta entidad para funcionar de manera eficiente.
Lo anterior da paso a lo verdaderamente relevante, que es la necesidad de profesionalizar el oficio del brigadista forestal.

 

Christian Venegas C. Ingeniero en Prevención, Medio Ambiente Director Académico Fundación Ciudades Resilientes.