Salud Mental En La Atención Prehospitalaria: Psicólogos De Intervención Como Una Necesidad.

 

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Una de las herramientas que ha demostrado eficiencia en situaciones de emergencias, son los primeros auxilios psicológicos (PAP), los que han sido concebidos para reducir la sintomatología producida por eventos traumáticos, disminuyendo con ello las posibilidades de desarrollar psicopatologías y promoviendo el funcionamiento adaptativo y las habilidades de afrontamiento de las personas expuestas, como lo refiere la National Child Trauma Stress Network; Organización Mundial de la Salud.
Una de las patologías, a consecuencia de vivir eventos de este tipo, es el trastorno de estrés postraumático (TEPT). La última versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-5), lo define como un trastorno que puede afectar a personas que se han visto expuestas a escenas de muerte o lesiones físicas graves, ya sea en condición de víctima, testigo o en virtud del rol profesional (rescatistas, equipo sanitario, policía, corresponsales de guerra, fotógrafos forenses, etc.). Sus síntomas incluyen re-experimentación involuntaria y perturbadora de la experiencia traumática, evitación de claves evocativas del recuerdo, alteraciones negativas del estado del ánimo y de las cogniciones, y un estado permanente de hiper-alerta.
Estudios refieren que del total de personas que vive un trauma, aproximadamente 14% desarrollará un TEPT. En Chile este trastorno tiene una prevalencia del 4,4%, ubicándolo en el lugar 44 del ranking de recurrencia en cuanto a enfermedades. Especialistas del área han determinado cuatro trayectorias de evolución post-trauma:
Resiliente: Personas que son capaces de continuar sus rutinas familiares, laborales y sociales con un mínimo nivel de perturbación (35-65%)*
Recuperada: Personas que luego de un período de fuerte perturbación inicial, se recuperan al cabo de algunos meses (15-25%)*
Retardada: Personas que, luego de varios meses de mantener un funcionamiento relativamente normal, presentan síntomas de perturbación (0-15%)*
Crónica: Personas que en forma inmediata experimentan un deterioro del funcionamiento y no se vuelven a recuperar (5-30%)*
Nota: *Los porcentajes se superponen por diferentes estudios. (Bonano, 2004)
El primer estudio (ensayo clínico randomizado) que pone a prueba la seguridad y la eficacia de los PAP en Chile (Figueroa, Cortes, Marín, Bronfman, Miller, Sullivan, Guillibrand y Calderon, 2016), sugiere que la utilización de esta técnica, en pacientes con un trauma no intencional reciente, previene la aparición de síntomas de TEPT, especialmente aquellos de re experimentación, otorgando además alivio emocional inmediato. Los resultados de este estudio demuestran que los pacientes que recibieron PAP, tuvieron 7.3 puntos menos en la escala PCL (posttraumatic stress disorder checklist) un mes después de ocurrido el evento traumático, comparado con el grupo control al que solo se le aplicó Psicoeducación.
Cabe hacer notar que la atención prehospitalaria se ha focalizado en técnicas de reanimación y cuidado del paciente, pero restringida a aspectos físicos. Sin embargo, con el surgimiento de estudios del impacto psicológico que tiene el verse involucrado en una emergencia, se ha comenzado a considerar la intervención psicológica prehospitalaria como una herramienta muy necesaria dentro de los sistemas de respuesta a emergencias médicas. En España, el SAMUR de Madrid, hace 14 años incorpora psicólogos de intervención. Así también, en Brasil el SAMU 192 de Sao Paulo, ofrece desde el año 2010 psicólogos ante casos de gran impacto, tanto para víctimas, familiares o testigos, como también para rescatistas. El caso de Chile es diferente, debido a que recién el 2014 se han comenzado a dar los primeros pasos en este tipo de intervenciones psicológicas.
Dado que las emergencias provocan un quiebre en las personas afectadas, la forma de comprender lo que está sucediendo se torna confusa y dificultosa, aumentando el surgimiento de sintomatología angustiosa. Los psicólogos de intervención prehospitalaria propician, a través del uso de PAP, la sensación de seguridad, calma, escucha activa, identificación de necesidades y priorización, articulación de una red de apoyo y psicoeducación. Lo anterior se ha aplicado con éxito durante los últimos tres años en accidentes graves ocurridos en la Región Metropolitana.
En consecuencia, el desafío para el sistema de atención prehospitalario Chileno, es instalar la figura de psicólogo de intervención (al menos uno por cada región del país) como servicio a la comunidad, en primer lugar, a través de la formación y educación a primeros respondedores, con el objeto que identifiquen terminologías, sintomatologías y manifestaciones de efectos psicosociales (diagnóstico diferencial), tales como crisis de pánico posteriores a un evento adverso.
Por otra parte, la intervención oportuna de psicólogos de emergencias en los sistemas de respuesta primaria, evitará el surgimiento de psicopatologías, ya que al realizar una atención inmediata se normalizarán y validarán las primeras reacciones de los afectados, evitando de esta forma que con posterioridad las áreas de salud mental de consultorios u hospitales se vean sensiblemente afectadas. Con ello se derriba el apriorismo de que todas las víctimas de una emergencia o desastres necesitarán tratamiento psiquiátrico.
Finalmente, otro aporte de la psicología de intervención es el fomento de conductas adaptativas de los afectados. El no contar con un profesional que contenga reacciones desadaptadas al incidente, facilita el contagio emocional negativo, generándose de esta forma condiciones que dificultan aún más el trabajo de los intervinientes del ámbito biomédico y de quienes participan en labores de rescate o reconstrucción.

 

Miguel Parada Castro Psicólogo de Emergencias mparadacastro@gmail.com